Peteneras
Con los palos flamencos ocurre algo parecido a cuando conoces a alguien por primera vez…las primeras impresiones son a veces sentenciosas, aunque no determinantes…
Esa petenera que encontré en un disco en una tienda en La Candelaria fue toda una revelación. Escucharla, conmoverme y llorar por tan intensa melodía. Descubrí para ese momento de mi carrera que estaba iniciándose, el camino para hablarle al mundo del flamenco sobre la mujer enamorada de la danza que vive en mi, sin conflictos de técnica y de formalismos estructurales de letras, llamadas, remates, escobillas, sólo un cello, un violín y una guitarra hicieron conmoverme y crear.
En esa primera muestra experimente muchas emociones… cuando te tapas los oídos y estás en un mundo a parte… te aíslas y a la vez miras a tu alrededor y lo vez todo; fué uno de los primeros bailes que coreografié… sólo era darle movimiento a la melodía sin más, solo cuerpo y sentimiento.
El tiempo pasa y ahora no puedo interpretarlo como esa vez… el conocimiento te hace perder o quizás ocultar un poco el instinto y te preocupan los tecnicismos y el discurso final… bailar e interpretar ahora una petenera será mejor o peor… pero nunca igual…
Foto: Johnatan Tepper
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~ por adrianadobarro en 23 octubre, 2010.
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